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Historia

 

 

En tierra de donde la justicia tiene grito propio y la rebeldía es llamada historia se levanta un municipio de gran tradición cultural. Donde la inconformidad exige igualdad para todos y la justicia pide un buen gobierno, se escribe cada día la historia de un municipio alegre y musical, muy conocido por su jubiloso son del Requinto y por su belleza natural, llamado Puente Nacional. Su curioso nombre se erige en épocas coloniales, cuando el presidente de la Real Audiencia de Santafé, Andrés Díaz Venero de Leyva, en 1569, decide crear un puente que atraviese el río Suárez, cauteloso río llamado antes Suravita, para comunicar a Vélez con el camino que conducía a Santa Fe.

 

 

La fecha de fundación es incierta y los cronistas de la época divagan en decir un año exacto, lo que si es cierto, es que este municipio se hizo sin la pretensión popular de crearse y motivó más adelante a la creación de otros municipios de Santander. Luego de su construcción, el puente recibió el nombre, por las personas que pasaban por allí, de Puente Real de Vélez. Pues se erigió gracias a la Real Audiencia y esto hacía que todo lo que se construyera por el gobierno tuviera ese apelativo. Sería llamado de Vélez por pertenecer a la jurisdicción de este otro municipio.

 

Si se cuenta la historia de Puente Nacional según los historiadores Ernesto Valderrama Benítez, Juan de Dios Barrera y Eduardo Sierra Barreneche se tendrá como comienzo que los primeros pobladores fueron indígenas Sorogotas que eran traídos por el gobierno para ser evangelizados y para tenerles un albergue donde ellos pudieran estar, después de que el presidente Andrés Díaz Venero de Leyva abolió los servicios personales de los indígenas en las labores domésticas. Con el transitar constante de comerciantes y arrieros el pequeño caserío de chozas de indígenas fue creciendo como un lugar de descanso provisional hasta ser un lugar permanente. Se llenó de múltiples viviendas de personas de toda la región, fue creciendo paulatinamente hasta ser un caserío totalmente independiente de Vélez, pero conservaba aún su nombre de origen y seguía perteneciendo a su jurisdicción.

 

 

El puente se construyó en madera y con el transitar constante de arrieros y comerciantes fue reconstruido varias veces y se fue fortaleciendo con materiales más resistentes. El lugar tuvo tanta prosperidad que poco a poco las personas que lo tomaban como un lugar provisional se convirtió en un lugar permanente y sería el 2 de enero de 1762 cuando se erigió la parroquia municipal de Puente Real de Vélez. Esta fecha, para algunos historiadores, sin que se tenga algún acta o documento que establezca claramente lo sucedido, se considera como fecha de fundación de Puente Nacional.

 

Para 1819, en consideración con la retirada de las tropas españolas cuando intentaban la reconquista de esta tierra, el municipio pasó a llamarse Puente Nacional, por considerarse la palabra Real como apelativo de la corona y Nacional como símbolo de los patriotas, así se le cambió el nombre, siendo un municipio independiente en su administración de Vélez. En 1887 recibió el título de Municipio.

 

 

Puente Nacional es tierra que germina valor, y de semillas que producen historia. Es sabido que la primera victoria que se alzó en los brazos de los comuneros se dio en El Puente Real de Vélez, en el año de 1781. Cuando don José Osorio por orden directa del Virreinato de la Nueva Granada se le ordenó detener el avance de los Comuneros. La tropa española llegó el 22 de abril, en horas de la noche a Puente Real de Vélez con más armas que valor. Puesto que el valor estaba en los corazones de los comuneros y no en la tropa. La rebeldía se había extendido por todo el territorio y la inconformidad de todos los habitantes gritaba “viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”, se escuchaba hasta en los oídos de las tropas realistas. Sería el 7 de mayo de 1782, cuando el oidor don José Osorio estaba en misa que se escucharon las proclamas de los comuneros que venían a pasar el puente por encima de cualquier fuerza que impidiera detenerlos.

 

 

En el caserío se escuchaban las voces de temor de las tropas, que estaban desorganizadas y sin mando alguno, porque el comandante Francisco Ponce, designando por don José Osorio, había desaparecido, según se cuenta, por cobardía. Esta oportunidad fue aprovechada por los comuneros y la victoria no se hizo esperar el 8 de mayo. Los Comuneros se habían alzado con los brazos victoriosos sobre los abusos del Virreinato.

 
   
Barbosa Bolívar Chipatá Chitaraque
Cimitarra El Peñón Florian Guavatá
Güepsa Jesús María La Belleza La Paz
Landázuri Moniquira Puente Nacional Puerto Berrío
Puerto Parra San Benito San José de Pare Santana
Suaita Sucre Togüi Vélez

 

 

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