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Historia

 

 

Por la parte baja del río Suárez, antiguo Suravita, y bajo el picante sol del altiplano cundiboyacenses, se extiende una ciudad dulce y cálida, que debe su nombre a una leyenda, muy conocida por todos sus habitantes, que habla del amor del cacique Ubaza por la moza Mónica. Él quiso que ella estuviera a su lado en su mansión señorial, al otro lado del río, pero el río no fue piadoso con ellos y poco a poco fue creciendo y creciendo e impidió que ellos dos se encontraran, así que el pobre cacique sintió tanta ira, que en un dicho proverbial, le quitó la letra A a su Mónica y le añadió irá a su amor, así el pueblo, que él fundaría se llamó más adelante Moniquirá. Este municipio fue anteriormente un pueblo de indios chibchas, también conocidos como los Muiscas, gobernados por su señor el cacique Susa. Era frecuente en estos territorios la constante guerra con sus vecinos indígenas, y es así, que a la llegada de los españoles, el cacique Nemequene (Zipa) tenía asediado a los pueblos de los caciques Ubate y Susa. Ellos no pudieron impedir que su temible enemigo, que venía de las altas tierras de Bacatá o Bogotá, los atacara e hiciera que estos pueblos se rindieran bajo el gran poder militar de Nemequene. Pero para ellos lo más importante luego no sería tener la victoria sobre los otros caciques, sino enfrentarse a un enemigo desconocido mucho más poderoso y más ambicioso que cualquier buitre que busca carroña en un cementerio.

 

Gonzalo Jiménez de Quesada partió de Santa Marta anheloso de encontrar nuevas tierras que explorar y nuevas riquezas que encontrar en el año de 1536. Pasaría el 16 de julio por la prometedora tierra de Ubaza donde se encontraría con un pueblo de pequeños caseríos, construcciones de paja donde habitaban aproximadamente ochenta indígenas. Sin embargo, según lo relata Fray Pedro Simón, el 10 de marzo de 1537 se celebró la primera eucaristía en esta tierra, por tal motivo hay una distorsión histórica sobre la primera vez que los españoles encontraron esta aldea. Estos pueblos tenían una organización política muy bien estructurada antes de la llegada de los españoles, en especial los Muiscas que mantenían un control sobre la capital y las regiones de Cundinamarca, Boyacá y Santander. Con las guerras tribales que se estaban dando en estas tierras, Gonzalo Jiménez de Quesada llegaría a ser una especie de protector condicionado, debido a que sometió a Zipa y ayudaría a varios pueblos indígenas a liberarse de azote cruel de sus vecinos guerreros, pero con la condición de que ellos lo llevaran a las minas de esmeralda.

 

La actual ciudad se encuentra en un lugar distinto donde Gonzalo Jiménez de Quesada vio con asombro la aldea de Ubaza. Según lo relata el historiador dominico Enrique Báez Arenales: “La ciudad indígena de Moniquirá no está ubicada donde fue descubierta, sino en Pueblo Viejo, actual vereda que pertenece a este municipio, cerca de Granadillo y Belchite”. El caserío indígena estaba muy retirado de los riachuelos, y el agua era muy difícil de conseguir, por lo tanto, el asentamiento empezó a tener problemas sanitarios. Gracias a la ayuda de don Gaspar Ramírez de Figueredo, por el año de 1562, el asentamiento fue bajando hasta las quebradas que estaban cerca de lo que hoy es el río Moniquirá y actual lugar de asentamiento.  Con el pasar del tiempo y gracias a la ayuda de los padres dominicanos, Fray Bartolomé de Ojeda y Fray Diego Godoy, que trajeron las sagradas palabras de Jesucristo, el pueblo fue evangelizado. Luego en 1779, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario adquiere el grado de Parroquia según acta de gobierno eclesiástico de Santa Fe de Bogotá. Más adelante, en 1825, fue declarada Villa Republicana por el general Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la República.

 

Moniquirá fue creciendo gradualmente hasta convertirse en una ciudad imponente en el siglo XX. Era tal su crecimiento que sus habitantes, en gran parte, eran pudientes y habitaban en casas de dos pisos, el municipio estaba construido con calles majestuosas, tenía una iglesia construida bajo el diseño barroco anglicano y era tal su imponencia, que tenía un despacho de administración municipal.  Moniquirá siempre ha sobresalido políticamente del resto de las poblaciones colindantes, debido a su fuerza luchadora y a su gente pujante.

 

 

Algunos datos históricos:

 

Durante el periodo de la gran Colombia (1821 – 1830), Moniquirá participa en la historia de la siguiente forma.

*Según el decreto de mayo 22 de 1822, firmado por el general Santander, Moniquirá es creada como cantón, al que pertenecía Togüi; Chitaraque, Suaita, Santana y San José de Pare.

*Según decreto del 24 de septiembre de 1824, se suprime este canto y se anexa a Villa de Leyva.

*En 1825 el 26 de Marzo Moniquirá fue declarada como “VILLA REPUBLICANA” por el General Francisco de Paula Santander; Vicepresidente de la república y encargado del poder ejecutivo de conformidad con la ley 8ª del 23 de julio de 1824 Articulo 15.

*1857: Moniquirá es integrada a la provincia de Ricaurte.

 
   
Barbosa Bolívar Chipatá Chitaraque
Cimitarra El Peñón Florian Guavatá
Güepsa Jesús María La Belleza La Paz
Landázuri Moniquira Puente Nacional Puerto Berrío
Puerto Parra San Benito San José de Pare Santana
Suaita Sucre Togüi Vélez

 

 

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